Método / En cifras
Cómo formular la pregunta de una revisión sistemática
Todo el mundo repite que una revisión empieza por una buena pregunta. Casi nadie enseña cómo la escriben de verdad las que llegan a publicarse. Leímos el objetivo de 2.368, de Cochrane a las retractadas, para ver qué hacen las buenas y en qué falla el resto.
Buscas cómo formular la pregunta de una revisión sistemática y todo el mundo te contesta lo mismo. Usa PICO. Es un buen consejo, pero se queda a medias. PICO te dice qué piezas necesitas. No te dice cómo se escribe la frase que va a acabar en el manuscrito.
Así que fuimos a mirarlo. Recogimos 2.368 revisiones sistemáticas publicadas entre 2016 y 2026 y leímos el objetivo de cada una. Cochrane, revistas de primera línea, revistas corrientes y todas las revisiones sistemáticas retractadas que hay en PubMed. La primera sorpresa llegó pronto. Las buenas revisiones casi nunca preguntan. Escriben una frase declarativa, sin signos de interrogación, con una estructura que se repite tanto que se puede copiar.
Abajo está esa fórmula, y también los tres vicios que comparten las que acabaron retractadas. Si estás escribiendo tu pregunta ahora mismo, salta a la lista de seis comprobaciones del final.
De dónde salen estos datos
El corpus son 2.368 revisiones sistemáticas de PubMed, enriquecidas con datos de citas de OpenAlex, repartidas en cuatro grupos:
| Grupo | Revisiones | Impacto de citas (FWCI) |
|---|---|---|
| Cochrane | 600 | 4,11 |
| Revistas de primera línea | 600 | 5,83 |
| Revistas corrientes | 800 | 0,94 |
| Retractadas | 368 | 0,79 |
El FWCI es el impacto de citas ajustado por campo y año. Un 1,0 es «lo normal para su área». Los dos grupos de arriba citan bien por encima de la media. Los dos de abajo, por debajo. Las 368 retractadas son todas las que PubMed tenía marcadas como tales, no una muestra.
Un aviso de honestidad antes de seguir. Para saber si una revisión tiene objetivo, población o comparador, buscamos patrones en el texto del resumen. Eso funciona muy bien para comparar unos grupos con otros, que es lo que hacemos aquí, pero no da una cifra absoluta perfecta. Alguna revisión declara su población en el cuerpo del artículo y no en el resumen, y nuestro recuento no la ve. Cuando leas «el 80 % de las retractadas no nombra a su población», entiéndelo como «casi ninguna la pone donde se espera que esté».
Las buenas revisiones no preguntan, escriben un objetivo
Esta es la cifra que más nos sorprendió. En las 600 revisiones Cochrane, solo el 0,7 % de los objetivos lleva signos de interrogación. En las revistas de primera línea la proporción es aún menor, prácticamente cero.
Ninguna de estas revisiones nació sin pregunta. La pregunta existió, en la cabeza de los autores y en el protocolo. Lo que ocurre es que al publicar se convierte en un compromiso. «¿Reduce el ibuprofeno el dolor postoperatorio en niños?» es una duda. «Evaluar la eficacia y la seguridad del ibuprofeno para el dolor agudo postoperatorio en niños, frente a placebo u otros comparadores activos» es un contrato con el lector, que dice qué se va a hacer y con qué se va a comparar.
La diferencia no es cosmética. La versión declarativa te obliga a nombrar el comparador y el desenlace, porque sin ellos la frase queda coja. La interrogativa deja que te escapes.
El 97,7 % de las revisiones Cochrane tiene un objetivo que se puede identificar leyendo el resumen. Entre las retractadas, solo el 58,4 %. Cuatro de cada diez revisiones retractadas no dicen en ningún sitio evidente qué se proponían hacer.
La fórmula de las mejores
Cuando pones 586 objetivos Cochrane uno debajo de otro, la repetición es casi cómica. El 83 % empieza con «To» más un verbo. Y cuatro verbos se comen el 89 % del total:
| Verbo | Objetivos |
|---|---|
| assess (valorar) | 285 |
| determine (determinar) | 109 |
| evaluate (evaluar) | 89 |
| compare (comparar) | 38 |
Después del verbo, el 85 % encaja una de dos fórmulas: «los efectos de» o «la eficacia y la seguridad de». Y luego vienen las piezas: intervención concreta, comparador, población, desenlace.
La mediana del objetivo es de 26 palabras. Ese dato tiene un matiz interesante. La mediana se mueve entre 23 y 27 palabras en los cuatro grupos, incluidas las retractadas. La longitud no separa a las buenas de las malas. Lo que las separa es qué meten dentro de esas 26 palabras.
Tres ejemplos reales, traducidos:
- Ibuprofeno para el dolor postoperatorio en niños (Cochrane, PMID 38180091). «Valorar la eficacia y la seguridad del ibuprofeno (a cualquier dosis) en el manejo del dolor agudo postoperatorio en niños, comparado con placebo u otros comparadores activos.» Veinticuatro palabras con las cinco piezas.
- Lamotrigina en epilepsia parcial resistente (Cochrane, PMID 27329345). «Determinar los efectos de la lamotrigina sobre (1) las crisis, (2) el perfil de efectos adversos y (3) la cognición y la calidad de vida, frente a control con placebo, cuando se usa como tratamiento añadido en personas con epilepsia parcial refractaria.» Aquí los desenlaces van numerados, un recurso que se ve mucho en Cochrane cuando hay más de dos.
- Descontaminación digestiva selectiva en UCI (JAMA, PMID 36286098). «Determinar si la descontaminación digestiva selectiva se asocia a una reducción del riesgo de muerte en adultos con ventilación mecánica en unidades de cuidados intensivos, frente a la atención estándar.» Veinticinco palabras, un solo desenlace duro.
Fíjate en lo que no hacen: ninguno explica su método, ninguno lista bases de datos, ninguno dice «se realizó una búsqueda exhaustiva». El objetivo dice qué se quiere saber. El método va en su sección.
Cuando creas un proyecto en revisia, tu pregunta se comprueba contra estas mismas reglas antes de empezar a buscar. Este corpus de 2.368 revisiones es literalmente lo que afinó esa comprobación. Crea tu cuenta gratis.
El comparador, el detalle que casi nadie nombra
Aquí hay una lección que va contra lo que suelen enseñar. Los manuales presentan la C de PICO como obligatoria. En la práctica, solo el 35 % de las revisiones Cochrane nombra un comparador explícito.
No es descuido. Es que muchas preguntas no tienen un comparador natural. Las revisiones de prevalencia no comparan nada. Las de precisión diagnóstica comparan contra una prueba de referencia, que es otra cosa. Las cualitativas tampoco.
Cuando sí hay comparador y no está claro cuál, el estándar de la casa Cochrane es un genérico: «frente a placebo o atención habitual». Eso es lo que hace el ejemplo del ibuprofeno con su «placebo u otros comparadores activos». Es honesto y no cierra puertas.
La lección práctica es corta. Si tu pregunta es de tratamiento y no sabes contra qué comparar, usa el genérico. Si tu pregunta no es de tratamiento, no te inventes un comparador para rellenar la casilla. Un comparador inventado te va a estropear después los criterios de inclusión y exclusión, porque te obliga a excluir estudios que sí te servían.
Los tres vicios de las retractadas
Las 368 revisiones retractadas de PubMed fallan la pregunta de tres maneras que se repiten. Todas son evitables, y las tres se detectan releyendo tu propio objetivo.
Vicio 1. El método disfrazado de pregunta
Una revisión sobre esquistosomiasis urinaria en niños en edad escolar (PMID 30658583, retractada en 2020) contaba su objetivo así: «para lograr este fin, hicimos una búsqueda asistida por ordenador en PubMed, Web of Science, Science Direct, African Journals OnLine y la base de datos de la OMS».
Eso no es un objetivo, es un método. Y el detalle revelador es lo que sigue: «sin embargo, la información obtenida se complementó con literatura adicional de Mendeley, ResearchGate y Google». Una revisión que describe su búsqueda en el hueco del objetivo suele ser una revisión cuya búsqueda no fue reproducible. Si tu frase de objetivo nombra una base de datos, bórrala y empieza otra vez.
Vicio 2. La referencia vacía
Un metaanálisis sobre exposición prenatal a partículas en suspensión e hipospadias (PMID 32919959, retractado) declaraba: «realizamos esta revisión sistemática y metaanálisis para evaluar estas asociaciones».
¿Cuáles asociaciones? Las del párrafo anterior. El objetivo no se sostiene solo. Es la prueba de que se escribió deprisa, mirando hacia atrás, en vez de escribirse primero como compromiso. La regla es sencilla. Tu objetivo tiene que entenderse si alguien lo lee recortado, sin nada más alrededor. Nada de «estos factores», «dicha población» o «las citadas intervenciones».
Vicio 3. La brocha gorda
«Evaluar los beneficios del uso de sildenafilo en el embarazo» (PMID 31339910, retractado). «Examinar la efectividad de los cuidados de enfermería en el tratamiento de pacientes con cáncer de vejiga» (PMID 36199769, retractado).
Las dos suenan a pregunta de investigación y no lo son. «Beneficios» no es un desenlace medible, es una categoría. «Los cuidados de enfermería» no es una intervención, es una profesión entera. Con objetivos así no puedes decidir qué estudio entra y cuál no, y ahí empieza el desastre. La revisión de los cuidados de enfermería acabó incluyendo cinco estudios con tamaños de muestra que iban de 52 a 131.852 personas.
Los números del grupo retractado acompañan a los ejemplos. El 42 % no tiene objetivo identificable y el 80 % no nombra a su población. Contra el 97,7 % con objetivo de Cochrane, la distancia es enorme.
Hay un dato más, que da para pensar. El 81 % de las retractadas se vende como «metaanálisis» en el título, frente al 48 % de las revistas corrientes. La etiqueta ambiciosa con la pregunta floja es un patrón en sí mismo, y encaja con lo que ya vimos al mirar por qué se retractan las revisiones sistemáticas.
Nombrar PICO no puntúa
Contamos cuántas revisiones mencionan el acrónimo PICO en su resumen, y el resultado nos hizo cambiar de opinión. En Cochrane aparece en el 0,2 %. En las retractadas, en el 2,7 %, trece veces más.
No es que PICO no sirva. Sirve, y mucho, y por eso tenemos una guía entera sobre la pregunta PICO con sus componentes, sus variantes y sus ejemplos. Lo que dicen los datos es que PICO es un andamio. Lo usas para levantar la pregunta y lo quitas antes de entregar. Las revisiones que lo dejan puesto suelen estar enseñando que siguieron el procedimiento porque el resultado no habla por sí solo.
Encarna PICO en la frase. No lo recites.
Seis comprobaciones para tu pregunta
Coge tu objetivo tal y como lo tienes escrito y pásale esta lista. Cada punto sale de una de las cifras de arriba.
- ¿Empieza por un verbo de compromiso? Evaluar, determinar, valorar, comparar, estimar. Si empieza por «se pretende analizar la posible relación entre», sobra la mitad.
- ¿La intervención es concreta y buscable? «Ejercicio aeróbico supervisado» sí. «Fisioterapia» es una profesión, no una intervención.
- ¿El desenlace se puede medir? «Reducción de la presión arterial sistólica a los tres meses» sí. «Beneficios» y «mejoría» no.
- ¿Hay comparador, o has decidido a conciencia que no lo hay? Si es pregunta de tratamiento y dudas, usa «frente a placebo o atención habitual». Si no es de tratamiento, no rellenes la casilla.
- ¿Se nombra a la población? Es lo que primero se cae. Ocho de cada diez retractadas no la tienen.
- ¿Se entiende suelta y baja de 30 palabras? Sin «estas asociaciones», sin listas de bases de datos, sin metodología.
Un antes y un después, para verlo:
Antes. ¿Es beneficiosa la fisioterapia para el dolor lumbar?
Después. Evaluar la eficacia del ejercicio terapéutico supervisado, frente a los cuidados habituales, sobre la intensidad del dolor y la discapacidad en adultos con dolor lumbar crónico inespecífico.
Veintiocho palabras. Las cinco piezas. Y ahora sí puedes decidir qué artículo entra y cuál no, que es para lo que sirve una pregunta.
Escribe tu pregunta en revisia y te decimos qué pieza falta antes de que empieces a cribar, con la reescritura declarativa hecha. Crea tu cuenta gratis y pruébalo.
Y luego regístrala
Una vez cerrada la pregunta, el paso siguiente es dejarla escrita en un sitio donde no puedas cambiarla a conveniencia. Eso es registrar el protocolo en PROSPERO.
Los datos del corpus dicen que esa costumbre se ha extendido rápido. En las revistas de primera línea, el registro pasó del 8 % en 2016 al 45-52 % en 2025 y 2026. En las retractadas se queda en el 6,8 %, prácticamente el nivel de partida de hace diez años.
El registro deja constancia de qué ibas a preguntar antes de conocer la respuesta, que es lo que impide moverla después. Si quieres ver dónde encaja todo esto en el proceso completo, la guía sobre qué es una revisión sistemática recorre las fases en orden, y la de estrategia de búsqueda bibliográfica explica cómo se convierte tu objetivo en una ecuación de búsqueda.
Preguntas frecuentes
¿La pregunta de una revisión sistemática debe llevar signos de interrogación?
No. En las 600 revisiones Cochrane que analizamos, solo el 0,7 % de los objetivos lleva interrogación, y en las revistas de primera línea la proporción es prácticamente cero. Lo que se publica es una frase declarativa que empieza por un verbo («Evaluar la eficacia de...»). La pregunta existe antes, cuando piensas el proyecto, pero en el manuscrito se convierte en un objetivo.
¿Cuántas palabras debe tener el objetivo de una revisión?
La mediana en nuestro corpus es de 26 palabras, y se mueve entre 23 y 27 en todos los grupos. Treinta palabras es un buen tope. Si te pasas mucho, suele ser porque has metido metodología dentro del objetivo. Si te quedas muy corto, casi seguro falta el comparador o el desenlace.
¿Qué verbo uso para el objetivo de mi revisión?
Cuatro verbos cubren el 89 % de los objetivos Cochrane: valorar (assess), determinar (determine), evaluar (evaluate) y comparar (compare). Elige según lo que vayas a hacer: «comparar» si contrastas dos intervenciones, «determinar» si buscas un efecto concreto, «evaluar» o «valorar» si miras eficacia y seguridad a la vez. Después del verbo, el 85 % encaja «los efectos de» o «la eficacia y la seguridad de».
¿Qué pongo si mi pregunta no tiene comparador?
Depende del tipo de pregunta. Si es de tratamiento y no tienes uno claro, usa el genérico que emplea Cochrane: «frente a placebo o atención habitual». Si es de prevalencia, cualitativa o de otro tipo que no compara nada, no pongas ninguno. Solo el 35 % de las revisiones Cochrane nombra un comparador explícito, así que su ausencia justificada no es un defecto. Lo que sí es un problema es inventarse uno para rellenar la casilla, porque te condiciona los criterios de inclusión.
¿Hay que mencionar PICO en el manuscrito?
No hace falta, y los datos sugieren que es mejor no hacerlo. El acrónimo PICO aparece en el 0,2 % de los resúmenes de Cochrane y en el 2,7 % de los de las revisiones retractadas. PICO es la herramienta con la que construyes la pregunta, no una etiqueta que se pega al resultado. Usa sus componentes dentro de la frase y quita el nombre.