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Fundamentos / Planificación

¿Cuánto se tarda en hacer una revisión sistemática?

Más de un año es lo normal, según los estudios que lo han medido. Buena parte de esas horas cae en unas pocas fases mecánicas que sí se pueden comprimir. Aquí van los datos publicados, fase por fase.

¿Cuánto se tarda en hacer una revisión sistemática? Más de lo que casi todo el mundo calcula al empezar: los estudios que lo han medido sitúan la media por encima del año de trabajo. El dato no está para desanimar a nadie. Sirve para planificar con los pies en el suelo, y además esconde una parte buena: muchas de esas horas se van en tareas mecánicas y repetitivas, y esas hoy se pueden comprimir sin tocar el rigor. Los datos publicados dan para responder con bastante detalle, fase por fase, y para señalar dónde recortar el calendario sin que la revisión deje de ser sistemática. Vamos con ellos.

Qué dicen los datos: la media supera el año

Lo han medido al menos tres fuentes independientes, cada una con su metodología, y la conclusión es parecida.

  • Borah y colaboradores (2017, BMJ Open) siguieron 195 revisiones sistemáticas registradas en PROSPERO hasta su publicación y midieron una media de 67,3 semanas del registro del protocolo al artículo publicado, unos quince meses y medio, con proyectos que bajan del medio año y otros que superan los dos.
  • Michelson y Reuter (2019) estimaron el esfuerzo total en 1,72 años-persona por revisión. La cifra se apoya en tres estimaciones previas: un mínimo de seis meses dedicando de 10 a 20 horas semanales, una media de dieciséis meses en equipos de unos cinco coautores, y de uno a dos años para una revisión Cochrane. El cálculo de los autores promedia las dos primeras.
  • La guía de la biblioteca Galter (Universidad Northwestern) aporta el dato de campo: los equipos que trabajan con un bibliotecario documentalista tardan de media 12,5 meses desde el protocolo hasta completar la revisión.

Cuidado al citar estas cifras, porque no miden lo mismo. Borah mide tiempo de calendario (cuántos meses pasan desde que registras el protocolo hasta que publicas) y Michelson y Reuter miden esfuerzo (cuántas horas de trabajo acumula el equipo entero). Para planificar hacen falta las dos. El calendario dice cuándo tendrás resultados y el esfuerzo dice cuántas horas vas a tener que sacar de tu agenda.

El tiempo, fase por fase

Cronología de una revisión sistemática: duración orientativa de cada fase sobre la media publicada de 67 semanas

El total impresiona visto en bloque, pero repartido por fases se entiende de dónde sale. Estos son los tiempos publicados u orientativos para cada etapa del método (si alguna fase no te suena, están explicadas una a una en la guía sobre qué es una revisión sistemática):

Fase Tiempo típico Fuente
Diseño de la estrategia de búsqueda 2-4 semanas Guía Galter, Northwestern
Ejecución de las búsquedas en las bases de datos 2-4 semanas Guía Galter, Northwestern
Cribado por título y resumen 30-60 segundos por resumen y revisor (media ≈ 45 s) Estudios que han cronometrado el cribado
Recuperación de textos completos 7-10 días por cada 50 citas Guía Galter, Northwestern
Cribado a texto completo 4-20 minutos por artículo Estimaciones publicadas (Polanin y colaboradores, 2019, usan 20 minutos como supuesto)
Extracción de datos 36-107 minutos por estudio incluido Estudios de tiempos publicados en 2025
Síntesis, redacción y revisión por pares Varios meses Borah 2017 (por diferencia sobre el tiempo total)

La tabla no recoge el protocolo previo, que no tiene un tiempo estándar publicado pero rara vez baja de un par de semanas bien invertidas (y el registro en PROSPERO añade su propia espera). Mezcla además unidades a propósito, porque unas filas dan calendario (semanas, días) y otras dan esfuerzo por registro (segundos, minutos) que tendrás que convertir en horas según tu volumen. La cuenta viene justo debajo. Y el calendario de la búsqueda esconde trabajo muy especializado: los bibliotecarios que participan en revisiones sistemáticas dedican de media 30,7 horas de su propio trabajo a cada una (Bullers 2018), sobre todo para diseñar y traducir la ecuación entre bases de datos.

El cuello de botella: el cribado

Quienes han cronometrado el proceso coinciden en que el cribado por título y resumen es la fase que más horas se lleva de toda la revisión. Imagina una búsqueda que devuelve 5.000 registros tras eliminar duplicados, un volumen normal en preguntas de salud:

5.000 registros × 45 segundos por resumen × 2 revisores independientes ≈ 125 horas solo en el primer cribado.

Más de tres semanas de jornada completa diciendo sí o no a resúmenes. A eso súmale la deduplicación previa, la persecución de PDFs (de 7 a 10 días por cada 50 citas) y la lectura a texto completo de los candidatos que pasan el filtro. Ninguna de esas horas se va en pensar. Es pura faena, pero alguien tiene que hacerla.

Depende, claro, del volumen. Con 500 registros, el primer cribado por duplicado ronda las 12 horas y media, y con 10.000 se va a las 250, un trimestre entero a media jornada. Por eso conviene invertir en una estrategia de búsqueda precisa y en unos criterios de inclusión y exclusión bien definidos antes de abrir la primera base de datos.

El cribado es la parte que más impone. En revisia la inteligencia artificial hace la primera pasada y tú decides sobre la banda dudosa, siempre con la cita del resumen delante. Crea tu cuenta gratis.

El trabajo que sigue siendo tuyo

Hay una parte del trabajo que ninguna herramienta va a hacer por ti, y conviene tenerla clara antes de buscar atajos. Una revisión sistemática es, ante todo, un ejercicio de criterio. Hay que formular una pregunta que merezca la pena y decidir qué evidencia cuenta y cuál no. Luego toca interpretar resultados que a veces se contradicen, escribir una discusión honesta y defender el trabajo ante los revisores de la revista. Ese trabajo intelectual consume meses de calendario, y es precisamente tu aportación como investigador. Ninguna herramienta lo sustituye. Desconfía de la que lo prometa.

Los propios datos lo dicen. Buena parte de los 1,72 años-persona que estiman Michelson y Reuter corresponde a pensar, discutir en equipo y escribir más que a tareas repetitivas.

Lo que sí se puede comprimir (y cuánto)

La otra parte del tiempo es trabajo mecánico, y ese sí se puede comprimir: deduplicar, cribar miles de resúmenes, perseguir textos completos, pasar datos a tablas y mantener cuadrados los recuentos del diagrama de flujo PRISMA hasta el final.

En revisia, la inteligencia artificial criba cada registro contra tus criterios y separa los síes claros y los noes claros de la banda dudosa. Tú revisas esa banda y los incluidos, con la cita textual del resumen al lado para verificar cada decisión en segundos. Las dudas no se resuelven solas ni en segundo plano. Se te presentan con la evidencia delante y las decides tú.

Hay números medidos en uso real. En una revisión hecha en revisia, de 7.000 registros recuperados, el investigador solo tuvo que revisar a mano 657, un 90,6 % menos. En horas de trabajo, el ahorro en las fases mecánicas se mueve entre 30 y 120 horas según el tamaño del corpus. Y el cálculo es conservador, porque está hecho al ritmo de cribado más rápido publicado, 30 segundos por resumen. Al ritmo medio publicado, unos 45, sale todavía más. El calendario también lo nota: la primera pasada sobre miles de registros deja de medirse en semanas y el ritmo pasa a marcarlo tu revisión de la banda dudosa en lugar de la pila entera.

Cómo acortar el calendario sin perder rigor

Nada de lo que sigue es un truco. Es práctica estándar bien aplicada, y cada punto ataca una fuente conocida de retraso.

  • Protocolo antes que búsqueda. Cambiar los criterios a mitad de cribado significa volver a cribar. El protocolo registrado en PROSPERO fija las reglas cuando todavía es fácil cambiarlas.
  • Invierte en la búsqueda lo que quieras ahorrarte en el cribado. Cuanto más fina sea la ecuación, menos ruido tendrás que cribar después. Si tu universidad ofrece apoyo de bibliotecario documentalista, úsalo, porque es trabajo experto medido en decenas de horas. Nuestras guías de bases de datos y de estrategia de búsqueda te dan la base.
  • Antes de lanzaros a los miles, cribad los dos los mismos 50-100 registros y medid el desacuerdo. Un criterio ambiguo detectado en la muestra ahorra discusiones y recribados después.
  • Deduplica antes de cribar. Los solapamientos entre bases de datos pueden inflar el corpus en un tercio. Un gestor de referencias o la propia herramienta de cribado lo resuelven en minutos.
  • Para el trabajo mecánico, herramientas específicas. En el cribado clásico a doble ciego, Rayyan y Covidence son las veteranas, y revisia añade la primera pasada con inteligencia artificial verificable y el flujo completo en español.
  • La trazabilidad, al día. Registrar los motivos de exclusión sobre la marcha evita reconstruirlos al final para el diagrama de flujo PRISMA.
  • Y si el plazo manda, cambia de formato, no de rigor: una revisión rápida o una scoping review relajan pasos del método de forma declarada y legítima. Vestir de sistemática una revisión exprés, en cambio, se paga en la revisión por pares.

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Preguntas frecuentes

¿Se puede hacer una revisión sistemática en un mes?

Una revisión sistemática completa, con protocolo, búsqueda en varias bases, doble cribado, extracción y síntesis, difícilmente cabe en un mes de calendario, cuando la media publicada supera el año (Borah 2017). Lo que sí cabe en semanas es la parte mecánica, si te apoyas en herramientas, y existen formatos abreviados (revisión rápida, scoping review) que declaran sus limitaciones. Si el plazo es innegociable, acota la pregunta y el número de bases desde el protocolo.

¿Cuánto se tarda en hacer una revisión sistemática para un TFG o un TFM?

El calendario académico impone otra escala: pregunta acotada, dos o tres bases de datos y un corpus de cientos de registros, no de miles. Con ese tamaño, de tres a seis meses de calendario con dedicación constante es un rango razonable si planificas desde el principio. Recuerda declarar las limitaciones (por ejemplo, si cribas en solitario) y echa un vistazo a la guía sobre el estado del arte en el TFG y el TFM.

¿Cuánto tiempo lleva solo el cribado?

A los ritmos publicados (de 30 a 60 segundos por resumen y revisor), cribar 1.000 registros por duplicado supone entre 17 y 33 horas de trabajo humano solo en la fase de título y resumen, más la lectura a texto completo de los candidatos (de 4 a 20 minutos por artículo). Es la parte del proceso que más horas se lleva y la primera en la que conviene apoyarse en herramientas.

¿Hacer la revisión en equipo acorta el tiempo?

El calendario sí. Las horas totales no, porque el doble cribado independiente las duplica a cambio de controlar el sesgo, aunque más manos permiten repartir la lectura a texto completo y la extracción. La media de dieciséis meses que recogen Michelson y Reuter (2019) corresponde a equipos de unos cinco autores. Trabajar en solitario es posible (y frecuente en trabajos académicos), pero exige declararlo como limitación.

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