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Fundamentos / Planificación

¿Cuántos artículos necesita una revisión sistemática?

Ninguna guía metodológica exige un mínimo de estudios incluidos. El método fija un proceso y el número sale de aplicarlo. Aquí están las cifras publicadas que sirven de referencia y el plan para cuando la búsqueda devuelve demasiado poco o demasiado.

¿Cuántos artículos necesita una revisión sistemática? No hay un número mínimo, y conviene desconfiar de quien dé uno. La validez de la revisión sistemática no depende de cuántos estudios acaben incluidos. Depende de que la búsqueda haya sido exhaustiva y de que los criterios de selección estuvieran definidos antes de empezar a mirar resultados. El número final es un resultado del método, no una decisión que tomas tú. Dicho esto, hay cifras publicadas que sirven de referencia. La revisión Cochrane típica incluye seis ensayos, existen revisiones legítimas con cero estudios incluidos y hay búsquedas que devuelven miles de registros para quedarse en una docena al final. Esta guía repasa esas cifras, explica el embudo del que salen y da un plan concreto para los dos sustos habituales, quedarse corto y ahogarse en resultados.

De dónde sale el número de estudios incluidos

El número de artículos de una revisión sistemática se juega en tres sitios, y ninguno admite negociación al final. La pregunta de investigación acota el terreno. Los criterios de inclusión y exclusión definen qué cuenta como estudio elegible. Y la estrategia de búsqueda determina cuánto de ese terreno queda cubierto. Lo que sobrevive al cribado aplicando esas reglas es tu número. Fijar primero la cifra y ajustar después los criterios hasta alcanzarla invierte el método, y los revisores lo detectan comparando lo publicado con el protocolo registrado.

Por eso PRISMA 2020 pide contar el recorrido completo en su diagrama de flujo: cuántos registros se identificaron, cuántos se cribaron, cuántos se excluyeron (con sus motivos, en la fase de texto completo) y cuántos estudios quedaron. El diagrama existe precisamente porque el número final solo se puede juzgar viendo el camino que lleva hasta él.

Cuántos estudios incluye una revisión sistemática típica

  • Mallett y Clarke (2002) contaron los ensayos de 1.000 revisiones de la biblioteca Cochrane. La revisión típica incluía seis ensayos, y en una submuestra de 258 revisiones la mediana de participantes era de 945, con la mitad de las revisiones entre 313 y 2.511. Seis estudios pueden parecer pocos para tanto esfuerzo. Son los que quedan cuando la pregunta es precisa y los criterios se aplican sin excepciones.
  • Yaffe y colaboradores (2012) encontraron que 376 revisiones Cochrane, el 8,7 % de las activas, no incluían ningún estudio. Son las llamadas revisiones vacías. Lejos de ser un fracaso del método, son una de sus respuestas posibles. Documentan que, con los criterios declarados, todavía no hay evidencia que sintetizar, y eso también orienta a la investigación que viene detrás.

Las dos cifras vienen de Cochrane, es decir, de revisiones clínicas con el ensayo como unidad. Fuera de ese terreno los tamaños cambian. Las revisiones en educación, psicología o ingeniería suelen incluir más estudios porque admiten más diseños, y un trabajo académico con pregunta acotada puede moverse en casi cualquier rango. La referencia útil es el embudo que lleva del total identificado al total incluido, más que un número universal.

El embudo: de miles identificados a unos pocos incluidos

Embudo de una revisión sistemática: de los miles de registros identificados a los pocos estudios incluidos al final

Una búsqueda seria en salud devuelve miles de registros con facilidad. En la guía de cuánto se tarda en hacer una revisión sistemática usamos 5.000 como volumen normal tras eliminar duplicados, y los solapamientos entre bases de datos pueden inflar el bruto inicial en un tercio más. A partir de ahí cada etapa recorta. El cribado por título y resumen descarta la gran mayoría, la lectura a texto completo filtra los candidatos que parecían encajar y no encajan, y los criterios hacen el corte final. Si una búsqueda de miles termina en seis incluidos, como en la revisión Cochrane típica, por el camino se ha quedado más del 99 % de lo identificado. Ese descarte masivo, documentado registro a registro, es exactamente lo que compra la palabra sistemática.

Conviene interiorizar la proporción antes de empezar, porque los dos sustos habituales del embudo se gestionan mejor si no pillan por sorpresa. Uno es llegar al final con dos estudios. El otro es abrir la primera exportación y encontrarse 8.000 registros. Ninguno de los dos significa, por sí solo, que la revisión esté mal planteada.

Si te salen pocos (o ninguno)

Antes de aceptar el resultado, audita la búsqueda. Un corpus diminuto a veces solo significa que la ecuación se dejó sinónimos fuera o que falta alguna base relevante para tu disciplina. Repasa las listas de referencias de los estudios que sí tienes, considera la literatura gris y, si puedes, pide a un documentalista que revise la estrategia.

Si la búsqueda está bien hecha, quedan tres salidas legítimas y una trampa. Puedes publicar con pocos estudios y decirlo. Puedes ampliar los criterios mediante una enmienda declarada del protocolo, con su fecha y su justificación. O puedes convertir el trabajo en una scoping review si el campo resulta más disperso de lo que la pregunta suponía. La trampa es relajar los criterios en silencio hasta que entren suficientes estudios, porque convierte la revisión en una selección a conveniencia con apariencia de método.

¿Y con cero? Una revisión vacía bien hecha se publica y se cita. Deja registrado que la pregunta sigue sin respuesta, cuál era la evidencia disponible en la fecha de la búsqueda y qué estudios harían falta. Para un tribunal o una revista, un embudo transparente que termina en cero vale más que uno opaco que termina en veinte.

Si tu meta era el metaanálisis, dos estudios comparables bastan en lo técnico para combinar efectos, aunque con tan pocos el resultado queda frágil y muchas revisiones lo degradan a análisis complementario.

Si te salen miles

El susto contrario también tiene plan. Lo primero es diagnosticar si sobra ruido o sobra pregunta. El ruido se ataca afinando la ecuación con términos más específicos, filtros metodológicos validados y límites de fecha o idioma justificados y declarados en el protocolo. La pregunta se ataca acotándola con la plantilla PICO, por ejemplo con una población más definida o un desenlace principal en lugar de cinco. Lo que no es legítimo es recortar a ojo una vez vistos los resultados, quitando años o revistas hasta que el número se vuelva manejable, porque cada recorte posterior al registro huele a conveniencia.

Y si la pregunta está bien planteada y el volumen es el que es, lo que queda es pura faena. Los números están en la guía de cuánto se tarda. A 45 segundos por resumen y con dos revisores, 5.000 registros suponen unas 125 horas solo de primer cribado. Es la fase donde las herramientas marcan más diferencia. En una revisión real hecha en revisia, una búsqueda de 7.000 registros terminó con 657 revisados a mano por el investigador, un 90,6 % menos de pila.

¿Tu exportación asusta? En revisia la inteligencia artificial criba cada registro contra tus criterios y tú revisas la banda dudosa con la cita del resumen delante. Crea tu cuenta gratis.

Qué preguntará el tribunal (o el revisor)

Cuando el tribunal del TFG o el revisor de la revista mira tu número de estudios, la pregunta de fondo es de trazabilidad. Por qué estos y no otros. La respuesta buena existe desde antes de empezar, se llama protocolo, y se enseña con el diagrama PRISMA y la tabla de excluidos con su motivo. Con ese respaldo, 4 estudios se defienden igual de bien que 40. Sin él, 40 se caen igual que 4.

En revisia ese embudo se dibuja mientras trabajas. El diagrama PRISMA se va rellenando con cada decisión que tomas, del total identificado a los incluidos. Crea tu cuenta gratis y compruébalo.

Si estás en fase de trabajo académico, la guía del estado del arte en el TFG y el TFM ayuda a calibrar cuánta profundidad pide tu caso, y la comparativa entre revisión sistemática y narrativa a elegir formato si el embudo te da un susto en cualquiera de las dos direcciones.

Preguntas frecuentes

¿Existe un número mínimo de artículos para una revisión sistemática?

No. Ninguna guía metodológica (Cochrane, JBI, PRISMA) fija un mínimo de estudios incluidos. La revisión es válida si la búsqueda fue exhaustiva, los criterios estaban definidos de antemano y el proceso quedó documentado. La cifra final es un resultado del método. De hecho, la revisión Cochrane típica incluye seis ensayos (Mallett y Clarke 2002).

¿Cuántos artículos debe tener una revisión sistemática de TFG o TFM?

Los que salgan del embudo con una pregunta acotada. En la práctica suele significar cribar cientos de registros e incluir de unos pocos estudios a unas decenas. Más importante que la cifra es poder enseñar el diagrama de flujo PRISMA completo y justificar cada exclusión a texto completo. Si el volumen se dispara, acota la pregunta desde el protocolo.

¿Es válida una revisión sistemática con pocos artículos o con ninguno?

Sí, si el proceso fue correcto. El 8,7 % de las revisiones Cochrane activas no incluía ningún estudio (Yaffe 2012). Una revisión vacía documenta que la pregunta aún no tiene evidencia que la responda, señala el hueco y evita que otros repitan la búsqueda a ciegas. Con pocos estudios, la síntesis narrativa y las limitaciones declaradas sostienen la publicación.

¿Puedo hacer un metaanálisis con solo dos o tres estudios?

Técnicamente sí. Un efecto combinado se puede calcular desde dos estudios comparables. La solidez es otra cosa. Con tan pocos, la heterogeneidad apenas se puede estimar y el intervalo sale amplio, así que lo habitual es acompañar la cifra de una síntesis narrativa estudio a estudio, o quedarse solo con esta.

¿Cuántas referencias se criban frente a las que se acaban incluyendo?

En salud, una búsqueda en varias bases devuelve miles de referencias con facilidad, y los duplicados pueden inflar el bruto en torno a un tercio. Tras el cribado quedan decenas de candidatos a texto completo, y los incluidos finales suelen contarse en unidades o en pocas decenas. Que sobreviva alrededor del 1 % de lo identificado, o menos, entra dentro de lo normal.

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